Padre Enri Praolini fue sacerdote y trabajó durante décadas incansablemente por las personas más vulnerables. Discípulo de Monseñor Angelelli, la gente lo llamaba el “Padre de los Pobres”, o “Padre Gringo”.
Praolini fundó uno de los primeros comedores de la ciudad. En sus comienzos lo hizo debajo de un árbol brindando una copa de leche y ayudando a los niños y niñas a hacer sus tareas escolares materializando siempre el mandato evangélico de amar al prójimo a través de la tarea social cimentada en el cariño y contención de los más vulnerables.
Su figura fue determinante para que un grupo de personas se animaran a organizar la Fundación que lleva su nombre y lucha por los derechos de las personas que menos tienen, especialmente la niñez.
Con 78 años y una lección de vida basada en la esperanza, el Padre Enri Praolini falleció un 3 de marzo de 2011. Una multitud se acercó a despedirlo por su incansable lucha por los derechos de los que menos tienen y cuya memoria y legado permanece entre las y los riojanos.
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