A pocos kilómetros del centro, un destino lleno de aventuras extremas y moderadas esperan a quienes no conocen cada sendero de Juan Caro. Y para quienes ya recorrieron sus caminos, se trata de sumergirse nuevamente en una experiencia única y renovadora.
En el ingreso, un puesto de control instalado por la Municipalidad brinda información y recomendaciones de seguridad con el objetivo de mantener el lugar libre de basura y preservar la flora y fauna.
Complejo, desafiante, atrayente, riesgoso y sorprendente, son sólo algunas de la adjetivaciones propicias para un lugar que presenta escenarios vistos en series de televisión y que en ocasiones, eran motivo de sana envidia por parte de quienes defendemos a ultranza la riojanidad.
Un párrafo aparte merece el cuidado de la zona. Vecinos del lugar, autoridades de la Dirección de Flora y Fauna junto a quienes periódicamente disfrutan cada tramo, son los encargados de que el terreno se preserve como la propia naturaleza lo diseñó.
Actualmente el acceso permitido es a través de dos circuitos: la Quebrada de Abrastain y la Quebrada de Saurral y los recorridos están autoridades desde las 6 hasta las 18 horas.
INFORIOJA tuvo la posibilidad de adentrarse en este mundo totalmente desconocido para la mayoría de los pobladores de La Rioja y la conclusión que dejó cada paso, significó ratificar que la provincia es un mundo por descubrir y no tiene nada que envidiarse a cualquier otro lugar en el país.
Se trata de un lugar que presenta dificultades sólo para quienes se muestran pesimistas de las maravillas locales.
