A un mes de la brutal represión frente al Congreso, en la que Pablo Grillo fue alcanzado por un cartucho de gas lacrimógeno disparado por la Gendarmería, debió ser intervenido nuevamente.
El fotógrafo de 35 años que ingresó al Hospital Ramos Mejía con un traumatismo de cráneo grave, múltiples fracturas y pérdida de masa encefálica, debió ser intervenido nuevamente este miércoles porque durante la noche del martes tuvo pérdida líquido cefalorraquídeo, lo que alertó a los médicos.
Tras salir del quirófano, la familia Grillo informó: “A través de un procedimiento endoscópico por las vías nasales se encontró la perdida y la sellaron.Ahora hay que esperar unos días para ver la evolución. Se le van a realizar punciones lumbares para quitar presión”.
En este contexto, agradecieron “los rezos, las energías y toda la buena vibra” que les enviaron.
Previo a ingresar a quirófano, su papá, Fabián, contó: “Están operándolo. Hace unos minutos lo vimos, estaba sonriente”, comentó en una entrevista en AM750. Según explicó, se trata de una intervención “menos” en comparación a las que ya tuvo, pero una intervención en la cabeza, al fin y al cabo.
“No deja de ser una operación. Le pusieron un líquido para que contraste el lugar donde tiene la fístula. Irían por las fosas nasales con una cámara y según lo que encuentren, lo podrían arreglar en el momento”, comentó.
Y aclaró sobre el procedimiento: “Le sacarían un pedazo de tejido mucoso y taparían la zona que está dañada. Calculan que la operación será de un par de horas, no como las primeras que fueron de más de cinco horas”.
